sábado, 17 de mayo de 2008

XXIX

Me debato
Entre el rojo el azul el blanco
Entre lo pasado y venidero

El arrebato
De mi ser, duda y tormenta

Detrás
He dejado un camino abierto con cariño
Vida apacible, jardín, dulzura
Delante
Fuego en mis propios edificios
Maestros baleados por dragones
Un Sí un No, una batalla

Creía que creía
Nunca creí, no creo

Hoy es vago Ayer
Un extraño Mañana
De Tiempo sin relojes
Mares sin navíos

No creí que creyera
Cuando crédulo creía
En magos y sofistas
Brujas duendes y actores
Amplio error allá en la Tierra
De recovecos hoyos precipicios

Solo en lo fundamental acompañado

Lobo de mar soldado raso
Rey sin reino definido
Indefenso boxeador obispo excomulgado

Lluvia en suelo árido
Semillas entre rocas
Ignorado canto de sirenas
Este Presente, cama y suelo,
Danza incomprensible
Drama de telón incierto

Tormento,
A veces pienso: soy duda y tormento
Creo que no creo
Haber creído lo que creen
Pero heme aquí, creyendo
No creer lo que otros creen

Joven aún, mitad muerto
Anciano infantil y blanco y negro
Acaso
Vaivén de canoa entre ataúdes
Sol de playa y cementerio
Música de entierro y derrumbe

Guardián de qué no lo comprendo

Me persigno y lloro ante el altar vacío
Los copones humean
Sangre y más sangre cayendo
De entre cruces y santos
Ventanas sin aire vitrales espanto
Cúpula ósea y laberinto
Lengua de serpiente
Atril y llanto

Creo y no creo
O mejor: no creo tanto

Tormento

Quiero amor, no negocio
Quiero verdad, no sabihondos
Quiero hermandad, no mera cofradía

Tormenta

¿Progreso este suelo inerte,
Incensario ególatra de mi oscuridad?

¿Felicidad el aire de metal, la selva muerta?

Creo: he creado el tormento
Creando mi propia tormenta

Y es vacío y duda el alma mía

Cuando creo y no creo
Creyendo que creo

Cultivo entretanto
Los claveles de Nietzsche en mi conciencia
Para luego arrancarlos
Con furia, en arrebato
De hierro y mármol

Camino y caigo

Busco Justicia,
A tientas, no sé dónde

Deambulo entre maniquíes y sombreros
Por todas partes sevicia maquillaje
Maldad enmascarada

Corro entre manos de madera
Voces de cartón, llamas como labios,
Golpes sin forma sin intención alguna

Y la piedra es piedra
Creamos lo que creamos

Esta, la vida, es duda y tormento
Es un no cerrar los ojos
Ante la redención de lo irredento

Ahora o nunca
Renuncio y me renuevo

No quiero creer pero creo

Renuncio a la sosa quietud sin compromiso
Al cómodo sillón que olvida al mundo
A la tontería de creerse omnipotente

Vuelan murciélagos de cobre
Me escupen ateos y frailes
Me odian ignaros e iniciados
Me calumnian alumnos y maestros

Pero ya Soy
Un Yo una Conciencia
Un acto de Fe.

David Alberto Campos Vargas, Nuevo Orden, 2007

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