En oscuridad navego
Pero en este Orden todo es claro:
El relámpago es ofrenda
Dragón cascada dardo
La prisión no existe
Las penas son imaginarias
El viento la música
Como espadas las palmeras
Cuando me sumerjo
En la lírica que llaman agua
Y no siento frío ni pena
Entonces comprendo la Palabra
Entiendo por qué la palabra no es palabra
El hierro no debe ser cadena
El barco no siempre es de madera
Comprendo
Que la mariposa es Acto
Y el poema y el poeta Uno
Y escribo y soy mil ojos, mil labios,
Y es en la noche
Cuando navego y naufrago
Y avanzo
Que puedo ver con las manos.
David Alberto Campos Vargas, Nuevo Orden, 2007
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